-lo mismo digo su compañía también me resulta grata y gracias por el cumplido aunque no creo tener unos ojos tan bonitos como los describe, además son de un color algo extraño; los suyos por el contrario si que son hermosos de ese color verde tan brillante, parecen dos piedras preciosas.-
Le habló con tono sincero.
Una vez fuera del museo miró a su alrededor.
-Lamentablemente es casi mi primera visita a la ciudad y aún no conozco ninguna buena cafetería. Conoce usted alguna? podemos ir a esa en ese caso sino podemos buscarla.-
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