K, suspiró aliviada al ver que no se trataba de algún fantasma o similar, es que algunas veces no podía evitar ponerse paranoica y sufrir alguna clase de anciedad y nerviosismo por seres tenebrosos e irreales; tenía una imaginación bastante activa y era algo que no podía evitar. Al final, cuando miró aparecer a una chica pelirroja, un suspiro de alivio escapó de sus labios; se sentía tan boba cuando aquellos ataques le llegaban que hasta su cerebro se bloqueaba.
-Oh, sí…quiero decir –tartamudeó antes de sacudir su cabeza para dejar en orden sus ideas y poder hablar, al fin, como una persona normal. –Sí, soy de hábitos vampíricos, duermo por el día y pierdo mi tiempo en la noche. –Respondió con una sonrisa mientras empezaba a sacarse la sudadera y el pans para poder meterse al agua y darse un buen chapuzón.
Lanzó las prendas a una orilla y ya con el traje rojo, se sentó, primero metiendo un pie y luego el otro para después lanzarse al agua y hacerle compañía a la chica con la que se encontraba intercambiando palabras.
-Me llamo Karina, ¿y tú?