Desde la mañana no se había sentido en muy buenas condiciones, el día había sido horrible, uemó un examen de matématicas y en el laboratorio de química había chorreado a una compañera con un líquido que sólo Dios sabía qué era, éso le había ganado una visita a la dirección y posteriormente un castigo: limpiar el laboratorio completo luego de clases. Para cuando terminó, estaba muerta del cansancio, sudada y la cabeza le dolía cómo si alguien le estuviera dando martillazos en ella.
No más hizo llegar a su habitación tomó sus cosas y fué a darse un baño para relajarse pero ésto no le funcionó muy bien, igual le dolía la cabeza y no dudó un segundo más en ir a la enfermería para ver si le daban algún tipo de aspirina al menos. La doctora le había dado dos pastillitas blancas y la había hecho acostarse en un camita que estaba en el lugar, luego de unos minutos le habisó que saldría pues tenía una reunión con la directora, así ue se fué y dejó a la estudiante en aquella camita con las cortinas cerradas.
No pasó mucho tiempo antes de que escuchara a alguien entrar, pensó que era la enfermera a quien se le había quedado algo y no puso más atención, pero luego quiso asegurarse y abrió un poco las cortinas, viendo a otra compañera ue parecía rebuscar en el lugar.
-eh....hola, buscas algo?- preguntó sintiendose estúpida al momento por haber hecho una pregunta con una respuesta tan obvia. -te puedo ayudar en...- se dijí en las manos de la chcia en ése momento y se puso de pie algo alarmada -oh por Dios! estás herida...que pasó?- preguntó tomando la muñeca dela otra por instinto y sin consultarle para revisar sus manos.