Justo después de las clases, Fianna se marchó al bosque a dar un paseo que esperaba disfrutar, por las vistas de los árboles que componían dichos árboles y de los animales que allí habían. Llevaba ya aproximadamente una hora caminando cuando decidió que ya era hora de tomar un descanso, razón por la cual se apriximó a un pequeño claro del bosque y se recostó cerca de uno de los árboles para que le diera la sombra. Debido a que llevaba puesto el uniforme escolar, la sensación térmica era bastante agradable, una brisa fresca acariciaba sus piernas y su cara, tan relajante era que comenzó a cerrar los ojos inconscientemente, al parecer se estaba durmiendo...