Nunca llegaría a entender a esos hombres y mujeres, directores de escuela como ella, que cuando se reunían todos para aclarar normativa, se quejaban de su duro trabajo y deseaban jubilarse inmediatamente. Ella era lo último que deseaba. La Collette era todo su mundo desde que su antigua directora se lo dejó en herencia, y trabajaba duro para convertirlo en algo que siempre guardaran en sus memoria todas sus chicas, tanto alumnas como profesoras. Además, ser la directora le daba privilegios que muy pocos tenían, como estar rodeada de tanta belleza.
Y los castigos... bueno, era cosa de las alumnas que los recibieran. Ella sólo quería una buena educación para ellas, pero si alguna hacía algo tan rebelde como para ser enviada a su despacho, iba a enseñarle la lección.
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...That's My Secret... 