Suerte que la directora estaba esa semana de vacaciones, porque no sería muy agradable la bronca que le echaría en esos momentos. No había ido a dormir a la residencia, ahora mismo volvía de haber estado de fiesta en el pueblo, bebiendo y riendo con sus amigas.
Alargó los brazos desentumeciéndolos, y entonces vio un poco más adelante a una mujer corriendo. Le sonaba el rostro, tal vez de la escuela, así que se acercó, pensando que si era una alumna no sería muy agradable que la viera con cara de resaca.
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Déjame enseñarte el Arte de las palabras... 